R.H. ¿Cree que los avances tecnológicos modifican la forma de leer y a su vez varían la apropiación de lo escrito?
R.C. A mi entender lo que cambia es la relación entre la totalidad y el fragmento. Creo que en el mundo de la textualidad digital el fragmento está totalmente desvinculado. Porque evidentemente en el libro tal como fue inventado, los primeros de la era cristiana de los siglos II, III y IV, nadie está leyendo necesariamente todas las páginas pero siempre existe la relación entre el fragmento y la totalidad que se establece a partir de la forma material. Mi duda pasa por saber si esto es un riesgo o un provecho. Un banco de datos necesita conocer todos la información del mismo para utilizar un dato particular, en cambio frente a una enciclopedia electrónica nadie necesita, puede o debe conocer la totalidad de las voces para utilizar una voz particular. Esta desvinculación del fragmento en relación con la totalidad, que -para mí- fue natural en los géneros de tipo enciclopédico, plantea problemas para las obras porque se ve no únicamente en el caso de los fragmentos de textos de historia o de novela totalmente desarticulados, desvinculados de la creación en su coherencia, sino que por ejemplo también lo observamos en el caso de las revistas electrónicas que se multiplican hoy en día. Es decir que cada artículo que pertenece a una revista, pero cuyo acceso está permitido en una forma electrónica, tiene una existencia totalmente separada de la revista como tal; que todo el sentido que se construye frente a un periódico o frente a una revista a partir de la coexistencia entre el mismo objeto material, diversos textos, diversos artículos de una revista o las diversas materias textuales de un periódico, desaparecen y lo que se reconstruye es un acceso de tipo enciclopédico. Un desafío de las revistas electrónicas es el de mantener la idea misma de revista, no de acumular datos desvinculados de un proyecto global y que se lee como se lee una enciclopedia. Y me parece que aquí está la transformación más fundamental, la fragmentación de la lectura frente a la pantalla tiene como consecuencia esta desvinculación de cada unidad textual del contexto más global en la cual fue publicada. Qué es una revista electrónica cuando se percibe no la intención intelectual, no el proyecto estético, sino que se leen artículos desvinculados de este proyecto que es buscado o se encontró a partir de un orden temático. Me parece que aquí es la mutación más fuerte para nosotros que hemos heredado los criterios, los conceptos de una cultura escrita en la cual el libro como obra de significado global de una creación intelectual y estética era dominante y evidentemente no podemos percibir como un riesgo de la pérdida de un proceder de construcción del sentido que es totalmente diferente en el mundo de la textualidad digital.

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