Hace apenas unos años atrás ni nos podríamos imaginar que un punto de tenis se definiría por el “ojo de halcón” o que en un partido de rugby un try valdría o no por medio del “video ref”. Esto demuestra que no solo lo que avanzó es la tecnología; junto con ella el deporte no se quedó atrás y se fue acomodando a las nuevas maneras de vivir. Todos estos cambios se hacen presentes en nuestra cotidianeidad y generan polémica ya que perjudican la visión que teníamos de estas prácticas deportivas y generaron la pérdida de la esencia inicial de cada uno de los deportes; la inclusión de las tecnologías tendió a perjudicar en lugar de hacer más clara cada una de estas actividades. En este artículo de la revista Champions nos proponemos analizar los puntos negativos en el deporte de la incorporación de todos los nuevos avances relacionados al mundo tecnológico.
En primer término, tenemos que hablar del fútbol: el deporte más popular del mundo que atrae a enormes masas. Con sus inicios marcados en Inglaterra, esta práctica deportiva comenzó siendo un entretenimiento entre amigos, quienes jamás pensaron en la multitud de gente que podría llegar a concentrar un Real Madrid-Barcelona en el Estadio Bernabeu, ni hablar de la convocatoria de una Copa del Mundo. Por aquellos entonces, el fútbol daba sus primeros pasos del profesionalismo, dejando atrás a los jugadores amateurs por aquellos que comenzaban a “vivir del fútbol”. Con dichos crecimientos en el juego, comenzaron a aparecer las reglas cada vez más ajustadas a las nuevas tecnologías: se habló de un balón digital, de la cámara para verificar si la pelota pasó o no la línea de gol, pero aún el fútbol sigue conservando esa tradición que lo caracterizó desde sus inicios con el apoyo de la FIFA (Federation Internationale Football Association), quien se opone a implementar éstas nuevas aplicaciones justificando que “es la única manera de mantener el deporte con su belleza natural”.
Si bien en el fútbol no se notan grandes cambios en términos tecnológicos, en tenis no podemos decir lo mismo. En la actualidad, un partido puede definirse con el solo hecho de que un tenista levante la mano para pedir el famoso “ojo de halcón”. Éste es una repetición en una pantalla gigante, ubicada en el estadio, de la jugada que indica si la pelota picó dentro o fuera de la cancha. Lejos estaba esto en la mente de los europeos, creadores del tenis allá por el siglo 18.
Pese a que este deporte está cada vez más vinculado con las últimas innovaciones, Jamie Capel-Davies, director del área Ciencia y Técnica de la ITF (International Tennis Federation) confesó: “el tenis está abierto a las nuevas tecnologías, pero no de esas que traten de alterar la naturaleza del juego de una manera radical”[1]. En tanto, Nicolás Massú, el ex tenista chileno y actual capitán de Copa Davis de su país, también está a favor de las nuevas tecnologías: “para mí, toda la tecnología en el tenis es buena […] Pero siempre hay que probar las cosas, una a una y ver si funciona. Pero en general, toda tecnología en el deporte, es buena”[2].
En el rugby también podemos detectar la presencia abrumadora de las nuevas tecnologías. A través del “video ref” se puede ver nuevamente la jugada y definir si el equipo hizo try o no, hecho que demuestra el avance en los últimos años del deporte. Con un notable boom en las décadas del 90 y la siguiente, tras varios años de desarrollo, el rugby parece estar cada vez más adecuado a las nuevas tecnologías, cada vez más parecido al fútbol americano, uno de los deportes más rentables y vistosos del universo.
En lo que respecta al “video ref”, el prestigio árbitro de rugby Pablo De Luca comentó que no se usa para la infracciones pero si para los tries, donde el jugador no está con uno solo sino con muchos jugadores que se le cuelgan. A lo que añadió: “si bien a veces es también difícil determinar una jugada viéndola en un monitor, la gente va a ser mucho más comprensiva si tenes muchas posibilidades de verlo y no lo percibe”[3].
También en lo que respecta a la indumentaria y equipamientos se incluyeron las nuevas tecnologías en este deporte. “Los Pumas”, Selección Argentina de rugby, estrenaron una casaca de Nike que ayuda a los jugadores a contener la transpiración y favorecer los movimientos de los mismos. En tanto, uno de los entrenadores de Nueva Zelanda, Graham Henry, se mostró en contra de las innovaciones en el balón de rugby: "Los muchachos están pateando la pelota a 60 metros en estos días porque la pelota ha mejorado mucho. Patear es una habilidad, pero está transformando el juego"[4].
Otro caso que podemos traer a la luz es el del voley, con origen en Estados Unidos en 1895. En lo últimos torneos se inauguró la repetición de la jugada a través de un video para determinar varios hechos fundamentales para definir el punto, tal como si la pelota pica dentro o fuera, si el jugador toca la red en un bloqueo o si pisa la línea en el momento de sacar. Esta implementación se debió a las constantes quejas por parte de los jugadores y entrenadores ante las injusticias arbitrales. Esto deja en claro la pérdida de autenticidad del deporte en los últimos años a causa de la implementación del mundo tecnológico.
Con el objetivo de lograr una mayor precisión en lo registros y mejorar el rendimiento deportivo se implementan diferentes tipos de tecnologías pero a nuestro entender no se cumplen dichos fines. Cada vez se populariza más el deporte y esto genera más polémica.
La incorporación de nuevas tecnologías si puede traer resultados positivos como por ejemplo en los entrenamientos, donde a través de ciertos aparatos se puede mejorar los movimientos de los deportistas. Quizás en el atletismo es donde mejor podemos ver reflejado esto. También podemos notar puntos a favor en temas relacionados con las estadísticas de los mismos deportes o para los medios de comunicación, ya que al implicar mayor popularidad, pueden desarrollar aún más cada paso del desempeño deportivo y pueden obtener un seguimiento más de cerca.
Claramente las nuevas tecnologías están influyendo en el ámbito deportivo en la actualidad. La pregunta que nos hacemos es si esto coopera o no con la esencia del deporte, si no le quita la naturalidad e improvisación que implica el mismo, si la subjetividad que requiere ver tal o cual video no nos aleja de lo que realmente encierra una práctica deportiva: competir con el fin de la diversión. A nuestro entender, las nuevas tecnologías perjudican y alejan a los espectadores y a los propios atletas de los deportes.
Pese a no estar de acuerdo con los resultados de las evoluciones en el deporte, no podemos dejar de asegurar que cada vez están más cercanas las nuevas tecnologías con esas prácticas que lentamente se alejan de la tradición que las caracterizaba en sus orígenes. Solo nos resta saber en cuánto tiempo el deporte dejará de ser realidad para convertirse en un objeto más de las nuevas tecnologías.
[1] Artículo de AeTecno: Héctor Cancino; “Tecnología y deporte: la revolución del tenis”, ed. digital, 03/03/2014.
[2] Artículo de AeTecno: Héctor Cancino; “Tecnología y deporte: la revolución del tenis”, ed. digital, 03/03/2014.
[3] Artículo de Infobae.com: “El rugby escapa a las polémicas de la mano de la tecnología”, ed. digital, 20/10/2005.
[4] Artículo de Ehow en español: Rita Kennedy “Tecnología en el equipo de rugby”, ed. digital.



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