miércoles, 26 de noviembre de 2014

Los incomunicados de siempre-.

Constantemente estoy analizando esta situación en mi cabeza, y es algo que aún no he comprendido. Porque, por ahí, yo estoy acá hablando con fulano y no sé si me está escuchando, si se esta haciendo el tonto, si está prestándole atención a otra cosa. Ni siquiera se si esta ahí, porque de un momento a otro se convierte en un ente físico, inmóvil y mudo, del cual espero una respuesta y no recibo ningún estímulo. 
Y están en todos lados: en el colectivo, en las plazas, en la calle, en el trabajo y hasta en la misma mesa. No me considero reacio, pero hay cosas que no me entran en la cabeza. ¿Bajo qué motivo uno mira una pantalla que “hace que te comunica” de manera tan permanente y tan recurrente? Me hace acordar, a veces, cuando uno tiene hambre y va y abre la heladera una, dos, tres y hasta cuatro veces esperando que de la nada aparezca algo que nos sacie el apetito. 
Ese aparato conocido como celular ya dejó de ser solamente eso. Ahora hay aplicaciones que te marcan un ritmo de vida determinado, redes que te conectan (que es muy diferente que la palabra “comunicar”) con otras personas en otros lados y demás. El ritmo de vida se vuelve automatizado, y esa originalidad que, gracias a la conciencia humana disponemos, queda relegada a un segundo plano, pisada absolutamente por las nuevas tecnologías. 
Propongo este ejemplo: Mi amigo y yo, un bar, una mesa contra la ventana, yo hablando y el con el celular en la mano, meta taka taka con la pantalla, contactandose con todo aquel dentro de una red virtual de amistad e intereses, dejando afuera el contexto material de existencia humana que implica esa eventual conversación que estoy teniendo con el. 
Entonces, en realidad, me encuentro solo hablando. Y en realidad, no soy yo el que se sumerge en la soledad, sino que, a mi entender, queda solo e inmerso dentro del mundo irreal de la navegación online y de redes sociales, mi amigo que esta mirando una pantalla que parece tener la respuesta a todos sus cuestionamientos. 
Esto limita la comunicación material con el otro. Solo lo virtual prevalece aquí. Y siendo nostálgico, vuelvo a donde hablar era face To face y no mediante una aplicación, en donde extrañar era en sentido físico sensorial y no solo virtual, y así muchos mas. Por lo tanto pienso que en realidad estamos cada vez mas alejados entre nosotros, ya que nos vínculos creados no son materiales, sino virtuales. 
Llegando a una conclusión un poco general, estamos en un marco post contemporáneo. Así, la comunicación no es comunicación en su rico sentido, sino que es contacto mediado por sistemas robotizados, controlados y limitados. El contacto queda acotado a los limites de las aplicaciones y no a los limites humanos. Siguiendo con esta línea, estamos cada vez mas robots y menos humanos. Por eso, esperamos que de la heladera aparezca una mortadela, en una de las tantas oportunidades que abrimos la puerta de la misma. 
Estas personas son entonces fantasmas. Porque hablo con un ente material que se contacta virtualmente a través de su extremidad mas útil que es su celular. Cómo me voy a sentir? Están consumidos por esa necesidad de lo nuevo, producto de la dinámica del cambio en la modernidad.
Así y todo, los veo cada vez menos humanos. Y yo cada vez mas lejos.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Cada vez más irreal-.

Hace apenas unos años atrás ni nos podríamos imaginar que un punto de tenis se definiría por el “ojo de halcón” o que en un partido de rugby un try valdría o no por medio del “video ref”. Esto demuestra que no solo lo que avanzó es la tecnología; junto con ella el deporte no se quedó atrás y se fue acomodando a las nuevas maneras de vivir. Todos estos cambios se hacen presentes en nuestra cotidianeidad y generan polémica ya que perjudican la visión que teníamos de estas prácticas deportivas y generaron la pérdida de la esencia inicial de cada uno de los deportes; la inclusión de las tecnologías tendió a perjudicar en lugar de hacer más clara cada una de estas actividades. En este artículo de la revista Champions nos proponemos analizar los puntos negativos en el deporte de la incorporación de todos los nuevos avances relacionados al mundo tecnológico. 

En primer término, tenemos que hablar del fútbol: el deporte más popular del mundo que atrae a enormes masas. Con sus inicios marcados en Inglaterra, esta práctica deportiva comenzó siendo un entretenimiento entre amigos, quienes jamás pensaron en la multitud de gente que podría llegar a concentrar un Real Madrid-Barcelona en el Estadio Bernabeu, ni hablar de la convocatoria de una Copa del Mundo. Por aquellos entonces, el fútbol daba sus primeros pasos del profesionalismo, dejando atrás a los jugadores amateurs por aquellos que comenzaban a “vivir del fútbol”. Con dichos crecimientos en el juego, comenzaron a aparecer las reglas cada vez más ajustadas a las nuevas tecnologías: se habló de un balón digital, de la cámara para verificar si la pelota pasó o no la línea de gol, pero aún el fútbol sigue conservando esa tradición que lo caracterizó desde sus inicios con el apoyo de la FIFA (Federation Internationale Football Association), quien se opone a implementar éstas nuevas aplicaciones justificando que “es la única manera de mantener el deporte con su belleza natural”. 

Si bien en el fútbol no se notan grandes cambios en términos tecnológicos, en tenis no podemos decir lo mismo. En la actualidad, un partido puede definirse con el solo hecho de que un tenista levante la mano para pedir el famoso “ojo de halcón”. Éste es una repetición en una pantalla gigante, ubicada en el estadio, de la jugada que indica si la pelota picó dentro o fuera de la cancha. Lejos estaba esto en la mente de los europeos, creadores del tenis allá por el siglo 18. 

Pese a que este deporte está cada vez más vinculado con las últimas innovaciones, Jamie Capel-Davies, director del área Ciencia y Técnica de la ITF (International Tennis Federation) confesó: “el tenis está abierto a las nuevas tecnologías, pero no de esas que traten de alterar la naturaleza del juego de una manera radical”[1]. En tanto, Nicolás Massú, el ex tenista chileno y actual capitán de Copa Davis de su país, también está a favor de las nuevas tecnologías: “para mí, toda la tecnología en el tenis es buena […] Pero siempre hay que probar las cosas, una a una y ver si funciona. Pero en general, toda tecnología en el deporte, es buena”[2]

En el rugby también podemos detectar la presencia abrumadora de las nuevas tecnologías. A través del “video ref” se puede ver nuevamente la jugada y definir si el equipo hizo try o no, hecho que demuestra el avance en los últimos años del deporte. Con un notable boom en las décadas del 90 y la siguiente, tras varios años de desarrollo, el rugby parece estar cada vez más adecuado a las nuevas tecnologías, cada vez más parecido al fútbol americano, uno de los deportes más rentables y vistosos del universo. 

En lo que respecta al “video ref”, el prestigio árbitro de rugby Pablo De Luca comentó que no se usa para la infracciones pero si para los tries, donde el jugador no está con uno solo sino con muchos jugadores que se le cuelgan. A lo que añadió: “si bien a veces es también difícil determinar una jugada viéndola en un monitor, la gente va a ser mucho más comprensiva si tenes muchas posibilidades de verlo y no lo percibe”[3]

También en lo que respecta a la indumentaria y equipamientos se incluyeron las nuevas tecnologías en este deporte. “Los Pumas”, Selección Argentina de rugby, estrenaron una casaca de Nike que ayuda a los jugadores a contener la transpiración y favorecer los movimientos de los mismos. En tanto, uno de los entrenadores de Nueva Zelanda, Graham Henry, se mostró en contra de las innovaciones en el balón de rugby: "Los muchachos están pateando la pelota a 60 metros en estos días porque la pelota ha mejorado mucho. Patear es una habilidad, pero está transformando el juego"[4]

Otro caso que podemos traer a la luz es el del voley, con origen en Estados Unidos en 1895. En lo últimos torneos se inauguró la repetición de la jugada a través de un video para determinar varios hechos fundamentales para definir el punto, tal como si la pelota pica dentro o fuera, si el jugador toca la red en un bloqueo o si pisa la línea en el momento de sacar. Esta implementación se debió a las constantes quejas por parte de los jugadores y entrenadores ante las injusticias arbitrales. Esto deja en claro la pérdida de autenticidad del deporte en los últimos años a causa de la implementación del mundo tecnológico. 

Con el objetivo de lograr una mayor precisión en lo registros y mejorar el rendimiento deportivo se implementan diferentes tipos de tecnologías pero a nuestro entender no se cumplen dichos fines. Cada vez se populariza más el deporte y esto genera más polémica. 

La incorporación de nuevas tecnologías si puede traer resultados positivos como por ejemplo en los entrenamientos, donde a través de ciertos aparatos se puede mejorar los movimientos de los deportistas. Quizás en el atletismo es donde mejor podemos ver reflejado esto. También podemos notar puntos a favor en temas relacionados con las estadísticas de los mismos deportes o para los medios de comunicación, ya que al implicar mayor popularidad, pueden desarrollar aún más cada paso del desempeño deportivo y pueden obtener un seguimiento más de cerca. 

Claramente las nuevas tecnologías están influyendo en el ámbito deportivo en la actualidad. La pregunta que nos hacemos es si esto coopera o no con la esencia del deporte, si no le quita la naturalidad e improvisación que implica el mismo, si la subjetividad que requiere ver tal o cual video no nos aleja de lo que realmente encierra una práctica deportiva: competir con el fin de la diversión. A nuestro entender, las nuevas tecnologías perjudican y alejan a los espectadores y a los propios atletas de los deportes. 

Pese a no estar de acuerdo con los resultados de las evoluciones en el deporte, no podemos dejar de asegurar que cada vez están más cercanas las nuevas tecnologías con esas prácticas que lentamente se alejan de la tradición que las caracterizaba en sus orígenes. Solo nos resta saber en cuánto tiempo el deporte dejará de ser realidad para convertirse en un objeto más de las nuevas tecnologías. 


[1] Artículo de AeTecno: Héctor Cancino; “Tecnología y deporte: la revolución del tenis”, ed. digital, 03/03/2014.
[2] Artículo de AeTecno: Héctor Cancino; “Tecnología y deporte: la revolución del tenis”, ed. digital, 03/03/2014.
[3] Artículo de Infobae.com: “El rugby escapa a las polémicas de la mano de la tecnología”, ed. digital, 20/10/2005.
[4] Artículo de Ehow en español: Rita Kennedy “Tecnología en el equipo de rugby”, ed. digital.

Incomunicados-.

En “La dialéctica del iluminismo”, Adorno y Horkheimer afirmar “la comunicación procede a igualar a los hombres aislándolos”. No estamos de acuerdo con lo que sostienen los autores y a continuación expondremos nuestras consideraciones. En primer lugar, hay que tener en cuenta que el texto fue escrito en 1944, en el contexto de la segunda guerra mundial y de los regímenes fascistas en el poder. Estos últimos habían establecido un vínculo con las grandes masas por medio de la propaganda oficial, basándose en la idea de unidad; dicha integración se logró mediante el uso de medios de comunicación, sobre todo a través de la radiodifusión o el tradicional periódico. Este mecanismo permitió el apoyo de gran parte de la población a los regímenes fascistas.

Sesenta años más tarde, estamos en condiciones de refutar el postulado de Adorno y Horkheimer. El problema no son los medios de comunicación en abstracto, sino los usos que los hombres le den. En el caso anteriormente citado, el fascismo usaba los medios de comunicación para inculcar su ideología a la población con el fin de legitimar su poder; actuaban para inducir el consentimiento de los ciudadanos.

Si la comunicación es vista de otra manera, podemos afirmar que los medios de comunicación (tanto antiguos como modernos) permiten la circulación de la información. En el caso fascista, el monopolio de los medios de comunicación, junto a una fuerte censura de los medios alternativos, generaba que la información fuera reducida, parcial y hegemónica. La libertad de prensa y una mayor variedad de medios de comunicación permite que la información sea más rica cuantitativamente, lo cual le permite al lector un mayor margen de elección sobre que leer a la hora de informarse.

Por otro lado, las nuevas tecnologías posibilitan la conexión instantánea de personas, más allá de la lejanía geográfica. Un ejemplo claro es el de la telefonía.

A continuación, expondremos los principales argumentos que apoyan la hipótesis de Adorno y Horkheimer, para ver su inconsistencia histórica.

-El primero sostiene que la radio impide hablar a los hombres entre sí. Eso es falso, ya que si hay dos personas en el mismo espacio físico y están escuchando la radio, ésta no los imposibilitaría a entablar un diálogo entre sí, ya que posiblemente el tema de conversación de estos esté relacionado con lo que estén escuchando en el programa de radio. Entonces, según nuestra opinión, el acto de escuchar la radio no necesariamente impide a los hombres hablar entre sí; sino que, incluso, puede llegar a ser el puntapié inicial de la conversación.

-El otro argumento manifiesta que: “Los tabiques y subdivisiones en las oficinas y bancos permitían el empleado charlar con el colega y hacerlo partícipe de modestos secretos; las paredes de vidrio de las oficinas modernas, las salas enormes en las que innumerables empleados están juntos y son vigilados fácilmente por el público y por los jefes no conscientes a ya conversaciones o idilios privados. Ahora incluso en las oficinas el contribuyente está garantizado contra toda pérdida de tiempo por parte de los asalariados”. Aquí se habla del control sobre los trabajadores y no siempre es negativo. La exposición de los trabajadores busca que el cliente pueda visibilizar el trabajo de éstos; por ejemplo, en el caso de un local gastronómico, al cliente le genera más confianza ver cómo se elabora y se cocina el producto que va a consumir.

-A continuación, los autores aseguran “Los trabajadores se hallan aislados dentro de lo colectivo”. Hace referencia, al igual que el anterior, a la división en las oficinas de una empresa u organización. Esto no es así ya que, si bien existe una separación física de los trabajadores (como de los individuos en una ciudad), la separación está vinculada a la división de tareas y funciones que son análogas a la división de las instituciones en la sociedad. Esto permite una mayor especialización en las funciones o tareas que debe desempeñar un individuo, grupo o institución pero no imposibilita la comunicación entre éstos.

-Por otro lado, se afirman que “El auto ha tomado el lugar del tren. […] los hombres viajan sobre círculos de goma rígidamente aislados los unos de los otros” Pero en verdad, quienes utilizan un automóvil lo hacen porque son más cómodos que el tren, como también por la independencia de trasladarse a cualquier lugar y en cualquier momento, en vez de someterse a los viajes programados y rígidos de los trenes. A esto se suma que en el tren hay distanciamiento entre individuos; más allá de compartir el mismo lugar físico, son personas que no se conocen, mientras que en un automóvil, se comparte el viaje con conocidos.

“Cuando en los week-ends o en los viajes se encuentran en los hoteles, cuyos menus y cuartos son-dentro de los precios iguales- perfectamente idénticos, los visitantes descubren que, a través del creciente aislamiento, han llegado a asemejarse cada vez más”. En este fragmento Adorno y Horkheimer aseveran la homogeneización de los productos de alcance masivo, propios de aquel momento, pero actualmente estos se han diversificado y especializado cada vez más con el objetivo de personalizar la oferta. Relacionar el aislamiento de los hombres con la igualdad a la hora de consumir, de esta manera, carece de sentido; y más aún, si luego se afirma que “la comunicación procede a igualar a los hombres aislándolos”.

Para concluir, y como bien dijimos desde el comienzo, el problema no es la comunicación -entendida como la circulación de información- sino la manera en que se lleve a cabo. Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en la sociedad de masas, ya que desempeñan la función de difundir información de manera masiva. En la coyuntura fascista los medios eran monopólicos y respondían directamente a estos regímenes para imponer su ideología en la población. Actualmente, existe una pluralidad de medios de comunicación, cada uno con una posición propia que defiende intereses determinados. Esto significa un aumento cuantitativo de la información, al existir una diversificación de mensajes transmitidos por lo medios de información a la sociedad. Por ello, el lector tiene la posibilidad de elegir –en teoría- qué leer a la hora de informarse.

Los cada vez menos humanos-.

Constantemente estoy analizando esta situación en mi cabeza, y es algo que aún no he comprendido. Porque, por ahí, yo estoy acá hablando con fulano y no sé si me está escuchando, si se esta haciendo el tonto, si está prestándole atención a otra cosa. Ni siquiera se si esta ahí, porque de un momento a otro se convierte en un ente inmóvil y mudo, del cual espero una respuesta y no recibo ninguna, como si fuera una roca. Solo se ven los gestos de sus dedos que parecen no dar abasto. Nada parece importarle más que su mundo: el celular.

Los tipos así están en todos lados: en el colectivo, en las plazas, en la calle, en el trabajo y hasta en la misma mesa. Y no solo ellos son los perjudicados, ¡hasta te chocan por ir penetrados en esa pantalla cada vez mas grande! ¿Y el perdón? ¿Para qué? No me considero reacio, pero hay cosas que no me entran en la cabeza. ¿Con qué motivo uno mira una pantalla que “hace que te comunica”, de manera tan permanente y tan recurrente? Me hace acordar, a veces, cuando uno tiene hambre y va y abre la heladera una, dos, tres y hasta cuatro veces esperando que de la nada aparezca algo que nos sacie el apetito. 

Ese aparato conocido como celular ya dejó de ser solamente eso. Sus usos se fueron modificando y con ellos llegaron los cambios en los hábitos de los usuarios. Antes, solo se los llevaba encima por alguna que otra necesidad; ahora, hay aplicaciones que te marcan un ritmo de vida determinado, redes que te conectan (que es muy diferente a “comunicarse”) con otras personas en otros lados y demás. El ritmo de vida se vuelve automatizado, y esa originalidad que, gracias a la conciencia humana disponemos, queda relegada a un segundo plano, pisada absolutamente por las nuevas tecnologías. 

Propongo este ejemplo: Mi amigo y yo, un bar, una mesa contra la ventana. Yo hablando y el, con el celular en la mano, meta “taka taka” con la pantalla, contactándose con todo aquel dentro de una red virtual de amistad e intereses, dejando afuera el contexto material de existencia humana que implica esa eventual conversación que estoy teniendo con el. 

Entonces me encuentro hablando solo. Y en realidad, no soy yo el que se sumerge en la soledad, sino que, a mi humilde entender, mi amigo es el que queda solo e inmerso dentro del mundo irreal de la navegación online y de redes sociales, que no para de mirar la pantalla que parece tener la respuesta a todos sus interrogantes.

Esto limita la comunicación material con el otro. Solo lo virtual prevalece aquí. Y siendo nostálgico, vuelvo a cuando hablar era “face To face” y no mediante una aplicación, en donde “extrañar” era en sentido físico, sensorial, y no solo virtual. Por lo tanto, pienso que, en realidad, estamos cada vez mas alejados entre nosotros, ya que los vínculos creados no son materiales, sino virtuales. 

Llegando a una conclusión un poco general, creo que estamos en una época post contemporánea. Así, la comunicación no es comunicación en su rico sentido, sino que es contacto mediado por sistemas robotizados, controlados y limitados. El contacto queda acotado a los límites de las aplicaciones y no a los humanos, los que realmente valen. Estamos cada vez más robotizados y menos humanos. Por eso, esperamos que de la heladera aparezca una mortadela, en una de las tantas oportunidades que abrimos la puerta de la misma. 

Estas personas son, entonces, fantasmas. Porque hablo con un ente material que se contacta virtualmente a través de su extremidad mas útil, que es su celular. ¿Cómo me voy a sentir? Están consumidos por esa necesidad de lo nuevo, producto de la dinámica del cambio en la modernidad.

Así y todo, los veo cada vez menos humanos. Y yo cada vez más lejos.

¿El fin de los locutorios?

Lanús Este, año 2014. Pichi es un hombre que está al frente de un histórico locutorio, ubicado dentro de una galería en el centro de Lanús y frente al famoso supermercado "La Genovesa". En 1989, abrió este emprendimiento junto a su esposa Catalina y, con muchos altibajos, ambos lo mantuvieron hasta la actualidad, siendo la cabeza de este negocio dedicado a los servicios de telefonía, y que ahora también incluye servicios de internet.

Pichi es un hombre caracterizado por su habilidad para los negocios y las relaciones interpersonales, aunque su principal rasgo es el sentido del humor que le garantizó una gran masa de clientes durante los primeros meses y logra mantenerlos tras varios años al frente del locutorio.

Después de la privatización de la telefonía en la Argentina, entre muchos procesos a nivel social, se inició uno que sirvió de sostén para la economía de muchas familias de ingreso medio en el país: los locutorios. Un lugar donde muchos de nosotros se comunicaron, imprimieron, escribieron, jugaron y hasta se enamoraron. Un lugar histórico que ahora busca una salvación.

Aunque muchos de lo que concurren frecuentemente aseguran que siguen yendo con la misma intensidad de aquellos primeros años, el boom de los locutorios claramente pasó. Agustín, un vecino que vive a dos cuadras del locutorio, asegura que “nunca dejé de ir a lo de Pichi, siempre voy, me cuenta las novedades y nos ponemos al día con la excusa de alguna que otra llamadita o algo por el estilo”.

Durante los primeros años de las privatizaciones, los locutorios –que después se convirtieron en cybers y después en una miscelánea donde se ofrece de todo– fueron un negocio rentable por varias razones, entre ellas, dos básicas: las regulaciones a las licencias de funcionamiento y las tarifas de teléfono vigentes.

Las licencias de funcionamiento tenían una restricción de espacio que no permitía que existiera otro locutorio que hiciera competencia en al menos 400 metros a la redonda. Fue una forma de tener un negocio sólido que ayudaba a la economía local y, según como estuviera la demanda, permitía la contratación de un colaborador que podía apoyar los distintos turnos. Leticia, otra vecina, parece conocer de esto y por eso “solo voy a lo de Pichi, de hecho no conozco otro locutorio en todo Lanús”.

En todos estos años, el locutorio de Pichi vivió las transformaciones, tanto físicas como culturales y sociales, que han sucedido en el terreno del negocio de la telefonía. Durante la primera etapa comentaba que era redituable contar con un emprendimiento relacionado a algún servicio y rescata ciertos puntos positivos pese a las variaciones en el rubro.

Debido a la falta de competencia y al todavía incipiente negocio de los celulares, los minutos tenían un valor que también permitía crecer de manera rentable. Sin embargo, a los 3 años, las telefónicas liberaron las licencias y se inició un boom de esta clase de emprendimientos comerciales que amenazaron su rentabilidad. Junto con otros agravantes, como los gastos de funcionamientos, las tarifas en aumento y las nuevas tecnologías, los locutorios entraron en un camino difícil en la relación costo-beneficio, que cada día se fue acortando más. Pese a esta decadencia en el área, podemos percibir según testimonios de los clientes habituales de “Pichi” que siguen consumiendo del local, sobretodo realizar llamadas a celulares y a larga distancia, cosas que a veces se dificulta para hacer desde la casa o desde teléfonos móviles.

Haciendo memoria, para Pichi las cosas no son iguales a las de hace una década atrás. En contra a las declaraciones de sus fieles clientes, el negocio de servicios como los locutorios no es redituable hoy en día, y el comerciante acusa a las compañías telefónicas de no aumentar la tarifa en las telecomunicaciones, que siguen siendo igual al año 1999. Al respecto afirma: "hoy sale lo mismo hablar 5 horas que media hora, la gente no mira el reloj de llamado cuando antes a los 5 minutos cortaban porque les parecía caro. Si tuviese que pagar alquiler no llegaría y tendría que cerrar cuando antes esto no pasaba".

Estos cambios experimentados por "Pichi" marcan que las épocas han cambiado. Y que si bien los cambios tecnológicos influyeron, para él no son los principales responsables de la baja en la demanda de los servicios de telefonía como lo es un locutorio.

Debido a estas modificaciones, recurrió a nuevas formas de servicios, como lo es internet y la carga de celulares. Los cambios dentro de su negocio son fundamentalmente producidos por la necesidad de mantener un caudal de demanda relativamente estable entre los primeros años y la actualidad.

“Una de las principales razones de los clientes a la hora de no frecuentar los cybers era la del estado de los equipos, que en su mayoría, tenían condiciones técnicas muy precarias. Otro fenómeno que empezó a afectar el negocio fue la proliferación del celular y la venta de computadoras portátiles”, asegura el dueño del negocio.

Un locutorio se inició como eso, como la posibilidad de comunicarse en la calle cuando no se estaba cerca del hogar o del lugar de trabajo. En un principio sólo fue telefonía; después, Internet. Cada negocio tenía entre 4 y 7 cabinas de teléfono e igual número de computadoras. Había hogares que contaban con PC´s, pero esos siempre fueron casos especiales. “Si bien la mayoría de los propietarios de locutorios y cybers aseveran que “todo el mundo tiene una computadora con acceso a internet”, cabe destacar que si uno se remite a las estadísticas, sólo una parte de la población Argentina tiene acceso a internet desde su casa. Es un fenómeno que no se advierte al vivir en grandes capitales, pero los números de dicha estadística a nivel nacional oscilan entre un 40 y 45% de personas con libre navegación por conexión de banda ancha, sin incluir la navegación de modo 3G (celulares)”. La opinión de Pichi nos hace pensar que así era un locutorio “puro”, funcionando en una frecuencia de diez horas –de 8 a 18– o con doble turno. Sin embargo, muy pocos sobrevivieron a este modelo. Para que las llamadas fueran rentables, había que cobrarlas al doble de lo que valían normalmente y, según cálculos de los mismos propietarios, para que el negocio resultara en materia de Internet, había que tener muchas máquinas en uso.

El misterioso hombre-.

Nadie sabía nada de aquel misterioso hombre que apareció el 13 de agosto a orillas del Mar del Norte. No emitía sonido, no tenía rasgos significativos, no llevaba consigo ninguna identificación. Difícil descubrir quién era ese hombre. Solo se conocían datos de su aparición: aquella noche tormentosa, totalmente empapado como si se hubiese escapado de algún lado, lo descubrieron unos pesqueros nadando desesperadamente hacia la orilla. Sus gestos de cansancio denotaban que había hecho un gran esfuerzo para llegar hasta allí. Pese a esta información, poco sabíamos de qué hacía el sujeto en ese lugar.

Ese hombre era común y corriente. Nada podía llamar la atención en él. Sin embargo, todos sentíamos cierta atracción por ese morocho, alto, corpulento que rondaba los cuarenta años. Se nos hacía definir con precisión qué era lo que pasaba con este sujeto, pero algo había. Este interés de todos se acrecentó con aquel dibujo que el propio muchacho diseñó; sobre un papel gastado apoyó un punteagudo lápiz y de a poco fue apareciendo la figura de un piano, ante la sorpresa de todos que esperábamos algo más común. No solo eso era lo raro; junto al extraño objeto, que nada se asimilaba a su serena apariencia, deliñó un rectángulo con una cruz que podría parecer la bandera de Inglaterra o un simple dibujo. La duda de todos se develó cuando, ante nuestra incesante mirada, tomó un lápiz amarillo y pintó la cruz, mientras que con un color celeste sobreó el resto del cuadrado. Claramente, era la bandera de Suecia. O eso creímos todos. ¿Acaso el misterioso hombre era sueco? Jamás lo podríamos saber si no emitía una palabra; todo parecía expresarlo con sus dedos. Y creo que acá podíamos explicar nuestra ansiedad. Queríamos saber más. Lo único que conocíamos era su habilidad depositaba en el piano. Y descubrimos su faceta artística cuando se orientó hacia el instrumento ubicado en la capilla del neuropsiquiátrico y comenzó a tocar la marcha fúnebre. ¿Acaso había quedado así por algún trauma? ¿Fue testigo de un asesinato? ¿Él fue el protagonista de ese delito? ¿Por qué eligió esa melodía y no otra?

Con el pasar del tiempo y después de muchos intentos para saber más, descubrimos que el hombre era mudo. No nos llevamos gran sorpresa. Fuimos consiguiendo datos a cuentagotas y todo gracias a su expresión escrita y musical: con el piano nos contaba mucho, todo a interpretación de cada uno. A ciencia exacta, supimos que era sueco y, según le confesó a su compañero de cuarto, había asesinado a un hombre por un enriedo amoroso que nunca se llegó a descubrir. Se decía que su mujer se había marchado con uno de sus amigos más cercano y John, así pensamos que se llamaba, nunca pudo superar dicho abandono. Esas y muchas otras cosas horrorosas se murmuraban de ese hombre por los pasillos del neuropsiquiátrico que finalmente decidió acabar con su vida ahorcandose con la sábana de su cama.

Los oficios terrestres-.

ESA MUJER

-¿Esa mujer?

-coronel/otra persona=mucha descripción.

-Se lo acusa al coronel de algo: ¿de qué?

-Una mujer muerta: diosa/reina.

-Final abierto: ¿qué fue de esa mujer?


FOTOS

-Mauricio: nene rebelde, sin madre/padre no le presta mucha atención.

-Negro: amigo de Mauricio.

-Mauricio: le costaba encontrar el rumbo.

-Después de muchas vueltas, su vocación: fotografía: el pueblo lo aceptaba.

-Soldados: Mauricio a Neuquén. Fotógrafo oficial del regimiento.

-Contado desde la historia del “Negro”. Padre (político), madre, Estela (hermana).

-Mauricio: “El loco”.

-Incendio en el local de Mauricio/¿Mauricio se suicidó?

-Jacinto Tolosa (Negro) se casó con la novia de Mauricio.


EL SOÑADOR

-Juan (friolento: nació en el Sur)/Ester.

-Algo (¿un sueño?) lo persigue a Juan. Revólver: necesidad de matar.

-Dos ejes: lo que pasa/lo que Juan piensa.


IMAGINARIA

-En segunda persona: le habla a un soldado/él: teniente (Julia).

-Relato de lo difícil que se le hace conseguir mujeres.

-“Estar de imaginaria”: ¿de guardia?

-El teniente mata al soldado.


IRLANDESES DETRÁS DE UN GATO

-“El gato”: apareció acurrucado junto a la ventana de la galería (apariencia de gato).

-Para conocer su nivel: debía agarrarse a piñas.

-Intentos fallidos por atrapar a “El gato”: para pelear.

-Final feliz.


CORSO

-Ángel/otra persona (primera).

-Anécdota en el corso.

Narradores y focalizadores-.

a) El buitre.

El buitre picoteaba los pies de Alfredo. Ya le había desgarrado los zapatos y las medias y ahora le picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra. Pasó un señor, los miró un rato y le preguntó a Alfredo por qué toleraba al buitre.
-Estoy indefenso-dijo Alfredo, vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies; ahora están casi hechos pedazos.

-No se deje atormentar-dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.

-¿Le parece?-preguntó Alfredo-, ¿quiere encargarse usted del asunto?

-Encantado-dijo el señor-; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿puede usted esperar media hora más?

-No sé- respondió Alfredo, y por un instante se quedó rígido de dolor; después añadió: -Por favor, pruebe de todos modos.

El buite había escuchado tranquilamente el diálogo y dejó errar la mirada entre el señor y Alfredo; en tanto, voló un poco lejos, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en la boca de Alfredo. Al caer el hombre de espaldas, en su sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buite irreparablemente se ahogaba.

b) Comunidad.

Ellos eran cinco amigos. Una vez salieron, uno tras otro, de una casa. Primero salió uno y se colocó al lado de la puerta de calle; después el segundo salió por la puerta, o, mejor dicho, se deslizó con la misma suavidad con que resbala una gota de mercurio, y se ubicó no lejos del primero; después el tercero; después el cuarto; después el quinto. Finalmente, se pusieron todos en una línea, parados. La atención de la gente empezó entonces a centrarse en ellos, los señalabas y decían: “los cinco acaban de salir de esa casa”.

Desde entonces viven juntos. No entiendo por qué no consideran como una existencia pacífica la llegada de un sexto, como si les resultara fastidioso. ¿Por qué no querer saber de un nuevo integrante? Pese a que no me conocen, no hacen esfuerzo alguno para poder aceptarme. Ellos cinco no se conocían desde antes y hasta llego a pensar que no se conocen tampoco ahora; creo que lo que entre ellos es posible y se admite, también lo puede ser conmigo. Donde entran cinco, pueden entrar claramente seis.

¿Y qué sentido tiene, en definitiva, este permanente estar juntos? Ni siquiera para ellos tiene sentido alguno. Ellos están juntos y pueden aceptar una nueva unión, en razón, precisamente, de sus experiencias.

No puedo entenderlo. Por lo menos alguna explicación lógica para no incluirme dentro de su círculo. Una aclaración ante su irremediable negación. Yo siempre saco trompa tal niño caprichoso, ellos me alejan a los codazos; pero por más que me separen yo seguiré volviendo.

¿Morirá el libro?


R.H. ¿Cree que los avances tecnológicos modifican la forma de leer y a su vez varían la apropiación de lo escrito?

R.C. A mi entender lo que cambia es la relación entre la totalidad y el fragmento. Creo que en el mundo de la textualidad digital el fragmento está totalmente desvinculado. Porque evidentemente en el libro tal como fue inventado, los primeros de la era cristiana de los siglos II, III y IV, nadie está leyendo necesariamente todas las páginas pero siempre existe la relación entre el fragmento y la totalidad que se establece a partir de la forma material. Mi duda pasa por saber si esto es un riesgo o un provecho. Un banco de datos necesita conocer todos la información del mismo para utilizar un dato particular, en cambio frente a una enciclopedia electrónica nadie necesita, puede o debe conocer la totalidad de las voces para utilizar una voz particular. Esta desvinculación del fragmento en relación con la totalidad, que -para mí- fue natural en los géneros de tipo enciclopédico, plantea problemas para las obras porque se ve no únicamente en el caso de los fragmentos de textos de historia o de novela totalmente desarticulados, desvinculados de la creación en su coherencia, sino que por ejemplo también lo observamos en el caso de las revistas electrónicas que se multiplican hoy en día. Es decir que cada artículo que pertenece a una revista, pero cuyo acceso está permitido en una forma electrónica, tiene una existencia totalmente separada de la revista como tal; que todo el sentido que se construye frente a un periódico o frente a una revista a partir de la coexistencia entre el mismo objeto material, diversos textos, diversos artículos de una revista o las diversas materias textuales de un periódico, desaparecen y lo que se reconstruye es un acceso de tipo enciclopédico. Un desafío de las revistas electrónicas es el de mantener la idea misma de revista, no de acumular datos desvinculados de un proyecto global y que se lee como se lee una enciclopedia. Y me parece que aquí está la transformación más fundamental, la fragmentación de la lectura frente a la pantalla tiene como consecuencia esta desvinculación de cada unidad textual del contexto más global en la cual fue publicada. Qué es una revista electrónica cuando se percibe no la intención intelectual, no el proyecto estético, sino que se leen artículos desvinculados de este proyecto que es buscado o se encontró a partir de un orden temático. Me parece que aquí es la mutación más fuerte para nosotros que hemos heredado los criterios, los conceptos de una cultura escrita en la cual el libro como obra de significado global de una creación intelectual y estética era dominante y evidentemente no podemos percibir como un riesgo de la pérdida de un proceder de construcción del sentido que es totalmente diferente en el mundo de la textualidad digital.


Amanecer en el campo-.

Hecho sorprendente.
Durante la madrugada pude ver pequeños reflejos de luz en el cielo oscuro y a la vez oí un extraño pero a la vez reconocido sonido de pájaros que anunciaban una llegada asombrosa, impresionante y fabulosa. En medio de un ligero aroma a flores pude descubrir que éstas se abrían lentamente para mostrarse y no desentonar con ese paisaje difícil de abordar en precisas palabras. Era una mezcla de amarillo, naranja y rojo; realmente estaba sorprendida de aquel fuego que empezaba a sentir y tapaba mi visión. Alrededor podía ver las casas y los animales que de a poco empezaban a bañarse de esta increíble luz. De repente, destellos de colores se movían de un lado hacia otro y nubes enormes y grisáceas tapaban partes de él y los pájaros se volvían a asomar. Radiante, brilloso y realmente increíble. Mi corazón empezó a latir fuertemente observando el espectacular paisaje que tenía delante de mis ojos. Un bello amanecer daba inicio a un nuevo día en el campo.



Hecho incomprensible.
Un enorme círculo amarillo aparecía por el infinito horizonte. Es un hecho difícil de explicar con palabras. No podía creer lo que veía; un amanecer en el campo es eso que causa diferentes sensaciones en cada uno. Verlo todas las mañanas hace florecer en nosotros una especie de satisfacción, de tranquilidad, de felicidad… El tiempo pasa fugazmente ante nuestra constante atención a cada uno de los rayos que iluminan las verdosas hojas de los enormes árboles que abundan en el campo, cada una de las coloridas flores que comienzan a aparecer en los primeros días de la primavera, cada uno de los pájaros que melodiosamente cantan anunciando la bella mañana que empieza a
asomar. Pareciera no existir días tristes en este lugar; todo parece sonreir en este bello amanecer en el campo.

Un milagro.
Esta sensación es diferente todos los días. Me sentí iluminada y bendecida por el increíble paisaje que tenía ante mis ojos. La silenciosa y paulatina salida de ese enorme astro allá por lo lejos es increíble y yo era una privilegiada que estaba allí para observarlo. Este hecho inimitable sucede día tras día, pero el de hoy es diferente al de ayer y distinto al de mañana. Es fuera de lo común ver cómo va apareciendo ese luminoso y radiante sol de a poco, que rápidamente deja atrás la oscura noche y hace que comience un nuevo día lleno de luz, armonía y gracia, y estaba agradecida por ello.

La última noche-.

Desde que estábamos en la secundaria, jamás lo soporté. Juan era una de esas personas arrogantes y calculadoras pero sobre todas las cosas, era la persona más mentirosa que conocía. Solía contar sobre su familia, por ejemplo, decía que su padre era uno de los principales millonarios del país, su madre era una prestigiosa médica especializada en cardiología, su hermano era abogado con altas calificaciones y asì tantas otras por el estilo. Pero Juan no tenía nada de eso. Su madre había fallecido años atrás, su padre era un simple empleado de una fábrica declarada en quiebra yo encima, era hijo único.
Aunque que no lo veía desde años atrás, siempre recordé a Juan. Hasta esa tarde que lo encontré a la salida de unos de los bares más lujosos de Buenos Aires. Con sus aires de superioridad me clavó su mirada y desconcertado me preguntó si nos conocíamos; le conté brevemente nuestros años compartidos en el colegio pero pareció importarle poco. Su intención era seguir su camino con la voluptuosa rubia que lo acompañaba, pero lo detuve. No sabía si hacía lo correcto pero los invité a cenar a mi casa con la excusa de recordar viejos tiempos y pasar un rato ameno. Mi verdadero objetivo era descubrir por qué era tan mala persona y si había cambiado, por qué lo había hecho. Sorpresivamente para mí, aceptó tras obtener la aprobación de la mujer que iba a su lado.
Todo estaba preparado para la cena, mi mujer se encargó de un menú impecable y yo seleccioné el mejor vino de mi bodega. Sonó el timbre y los recibí con amabilidad en nuestro hogar. Entre copa y copa yo a medida que transcurría la noche, constaté que Juan no había cambiado: era el mismo que en segundo año me había hecho pasar el peor día de mi vida. Mi odio hacia él tenía un por qué, el día de mi cumpleaños, 15 de marzo, había invitado a todos mis compañeros a la fiesta que había preparado con tanta anterioridad, pero él se encargó de arruinarlo avisándole a todos que la fiesta se había cancelado debido a un viaje inesperado. Yo no entendía por qué no llegaban y nunca llegaron…Pese a esto, decidí darle la última oportunidad, pero como debí imaginarme, era la misma persona que había sido durante la secundaria.
Ese hombre se merecía lo peor. Actuando con rapidez, le hice una seña a la empleada doméstica para que sirviera la cena y esa copa de vino tan especial que había preparado para él. Luego del brindis y de beber su vino de un saque, mi invitado cayó desvanecido al piso y pese a la desesperación de la rubia por socorrerlo no había más nada que hacer. Yo me encargué de que así fuera.

¿Qué son los géneros discursivos?

En la vida social existen varias esferas de la actividad y la comunicación: la cotidianeidad, la ciencia, el arte, la política, entre otras, en donde se producen y desarrollan los géneros discursivos. Éstos son tipos de enunciados relativamente estables y están estrechamente relacionados con dichas esferas de la actividad y la comunicación.
Existen dos clases de géneros discursivos: los primarios y los secundarios. Los primarios están relacionados con la oralidad, surgen y se desarrollan en ámbitos comunicativos informales. En cambio, los secundarios se originan en condiciones comunicativas y culturales más complejas y organizadas. En ese sentido podemos afirmar que están más vinculados con el código escrito.
Así mismo, los géneros discursivos se distinguen por tema, composición y estilo. Esto es, el asunto a tratar, la combinación de secuencias y las redundancias a nivel léxico, sintaxis, registro, enunciación, estructuras retóricas. Además, están sujetos a condiciones de previsibilidad y en ellos se generan verosímiles que respetan formalidades propias de cada uno de los géneros.
A su vez, los géneros contienen secuencias de tipo: narrativa -la organización de las acciones a través de una trama temporal-, descriptiva -basada en un eje espacial, se detallan los aspectos de un todo y cómo estos se relacionan entre sí-, explicativa -ayuda a la comprensión a través de conceptos y tiene un eje lógico con una estructura de problema/solución, argumentativa -dentro de un proceso de compresión y en un eje lógico-emocional, la estructura básica es un problema, hipótesis y fundamentación con argumentos, instruccional -por medio de un orden cronológico y lógico, se explicita una meta y los procedimientos para alcanzarla- y dialogal -los sujetos participantes cambian de turno-.

miércoles, 20 de agosto de 2014

La vida de Ana-.

Ana Sergeyevna era una mujer sensible, delicada, acostumbrada a hacerle frente a todos sus problemas. Pero hay uno al que no pudo encontrarle solución: su marido. Si bien éste le llevaba varios años, ella se casó enamorada y dispuesta a formar una familia con él. Todos sus planes se fueron derribando a medida que ella fue comprobando que su esposo, Von Diderits, era un “lacayo”.Ella lo conoció en una de esas reuniones de gente importante. Hija de uno de los hombres más poderosos de Rusia, fue una de las invitadas de honor ante la ausencia de su fallecido padre. Justamente esa noche, un 14 de septiembre, cruzó miradas con ese hombre mayor, claramente se veía esa diferencia de edad, y en contados minutos descubrió que con él quería pasar el resto de sus días. A partir de allí, se vieron algunas veces más y rápidamente se casaron pese a los rumores de la sociedad por la repentina decisión. Más allá de los inexpertos 20 años de la joven, todo marchaba como ella lo había soñado: Von Diderits la complacía en todo y, vista desde afuera, era una pareja sumamente feliz. Pasaban los días y Ana sentía que cada vez estaba más enamorada de su marido.Pero con el tiempo, Ana comenzó a ver cosas raras. Su esposo ya no era el mismo de esos primeros años de matrimonio. Quizás por curiosa o por falta de atractivos en su vida, la mujer quiso conocer más acerca del empleo de Von Diderits. Pese a las cataratas de preguntas por parte de Ana, sus dudas no se develaron. Ella sabía que algo andaba mal pero no podía saber qué era. Y la situación se fue agravando con el pasar de los días hasta que una noche, aprovechando que Von Diderits dormía, Ana se decidió a abrir el maletín de su marido y comprobó lo que tanto temía: era parte de una mafia que no llegó a entender bien de qué se trataba; con lo que había descubierto le era suficiente para marcharse de S. junto a su perro, un pomerania que se había comprado a causa de la inmensa soledad que sentía ante la falta de cariño e interés de su marido. Su destino fue Yalta, la ciudad “triste”, así caracterizada por muchos rusos.
Y fue allí en Yalta donde conoció a un hombre, Dmitri Dmitrich Gurov, que le hizo darse cuenta de que estaba viviendo en una burbuja: su matrimonio era una farsa que ella se había creado ante la falta de afecto que sentía desde la pérdida de su padre. Su historia no era fácil: su madre había fallecido pocos meses después del nacimiento de su única hija y solamente se crió junto a su padre, a quien perdió después de una larga enfermedad cuando Ana tenía 18 años. Quizás esto explica cómo Gurov, también casado pero infeliz por lo que demostraba, le hizo sentir cosas que jamás había experimentado. Ana se enamoró intensamente de ese hombre que vivía en Rusia pero sus destinos parecían no estar sincronizados. Pese a tener las circunstancias en contra, la mujer replanteó su vida y le prometió a su amado una vida a su lado. Ambos decidieron borrar el pasado, reparar el presente y planear un futuro juntos sabiendo que no les esperaban días fáciles.

Wakefield-.

Wakefield es una historia fuera de lo común. Si bien el abandono matrimonial es relativamente usual, este caso es extremadamente raro. El esposo se va de su casa por 20 años y alquila una casa en la cuadra siguiente de la suya. Veinte inviernos tuvieron que soportar su familia y sus amigos, sobretodo su esposa. Tras la resignación de todos, el hombre vuelve a su casa como si nada hubiera pasado y vive sus últimos días feliz junto a los suyos.
Se trata de un relato que nos lleva a diferentes interpretaciones: la sonrisa de la despedida entre Wakefield (así se llama el hombre) y su mujer queda latente en ésta y es lo que la mantiene con la esperanza de que algún día su esposo volverá, mientras que todos la consideraban viuda.
¿Cómo vivió tantos años oculto sin que nadie lo viera? ¿Qué comió? ¿Cómo le hizo frente a la soledad? ¿Por qué lo hizo? ¿Qué pasaba si cuando volvía las cosas no eran como se las esperaba? ¿Pensó regresar desde el primer momento? ¿Hasta dónde quería llegar? ¿Qué iba a responder cuando todos le preguntaran dónde había estado durante esos 20 años? ¿Qué pasó por la mente de un hombre que abandona su vida pero que se muda a una cuadra de su casa? Todos son interrogantes que deja abierta la misteriosa historia de Wakefield.

martes, 27 de mayo de 2014

Asesinato en el Orient Express-.

Recuerdo una escena bastante agradable para mi que ocurrió hace un par de veranos atrás: en la playa y en solo tres días, leí una novela policial hermosa. La autora Agatha Christie es mi preferida. Me encanta su forma de narrar, como atrapa al lector, como describe a cada uno de sus personajes y cada una de las escenas de modo tal que cuando llega el final quedas totalmente sorprendido.
“Asesinato en el Orient Express” es uno de esos libros que no resulta fácil borrar de la memoria. No sé si porque es atrapante, no sé si por cómo está relatada la historia, no sé si por la sorpresa del final. Lo único que sé es que leería este libro una y otra vez sin ningún tipo de reparo.

Quien conoce los libros de Agatha Christie sabe que pertenecen al género policial, donde el detective (en la mayoría de los casos es Hércules Poirot) investiga profundamente y da con el culpable. El relato mencionado es el que más me cautivó de la escritora británica porque, además de interesarme, el contexto en que lo leí me ayudó a compenetrarme en la historia.
Estaba sola en la playa y como no soy muy amante del mar, disfrutando el sol decidí leerlo, cosa que no puedo hacer en el año debido a la cantidad de lectura que me demanda la facultad. Así que, mientras la gente disfrutaba la playa a su manera, yo estaba inmersa en el mundo de Agatha Christie.
El libro trata de un asesinato que sucede en el tren donde viajaba Hércules Poirot. El hecho ocurrió de noche, mientras todos dormían y, a partir de ahí, comienzan las averiguaciones por parte de detective para descubrir al asesino. Interroga no solo a cada uno de los pasajeros sino también a los empleados hasta llegar al verdadero culpable.
Este tipo de relatos policiales busca un lector que saque sus propias conclusiones y descubra al culpable. Hecho que, por lo menos en Agatha Christie, casi nunca sucede: el asesino suele ser el menos pensado por nosotros. Esta característica me resultó muy interesante y sostuvo mi atención durante tres tardes soleadas de playa.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Tú y yo-.

Si bien el título “Tú y yo” nos lleva a pensar en una novela de amor o una narración con una historia intensa entre dos personas, a medida que avanza el relato nos vamos dando cuenta que dista mucho de serlo. Esta breve historia presenta en un principio a un solo protagonista, Lorenzo, que si bien aparece caracterizado por varios defectos, no se nos especifica cuál es su principal problema para relacionarse con sus pares.

Luego descubriremos que el personaje principal atraviesa sus años de adolescencia, años complicados para entablar relaciones con personas de su misma edad. En este caso, tal problema se acrecienta con la sobreprotección de los padres de Lorenzo, especialmente de su madre.

Para aliviar a su familia, el adolescente decide mentir e inventa una invitación de sus compañeros a esquiar. Como tal ofrecimiento nunca existió, Lorenzo se refugia esos siete días (la “semana blanca”) en el sótano de su casa sin que nadie lo sepa y logra no solo la tranquilidad de sus padres sino también la suya al tener unos días de libertad, sin ningún tipo de presión externa.
Pero sus días armoniosos se ven alterados con la llegada al sótano de su hermanastra, 9 años mayor que él y con acentuados problemas de drogas. Es allí cuando la historia da un giro y se entremezclan temas tan cercanos a nuestra realidad como las adicciones en los adolescentes, las conflictivas relaciones familiares, el cambio de percepción que los hijos tienen de sus padres a medida que crecen, temas que, entre otras cosas, hacen de esta novela un relato ameno de leer y atrapante, principalmente por su sorprendente final.

martes, 13 de mayo de 2014

Se dice de mi...

Me llamo Romina Soria, tengo 27 años y estudio Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Me encanta mi carrera porque tiene materias dinámicas que me llaman mucho la atención tanto práctica como teóricamente. Pese a esto, mi verdadera pasión está en los deportes. De hecho, soy periodista deportiva y fanática de Chacarita Juniors. Amo a mi equipo e ir a la cancha. Disfruto mucho de los partidos de fútbol aunque más me apasiona ver tenis. Igual, soy feliz con cualquier deporte: ¡Miro desde un partido de fútbol hasta uno de ajedrez!
Soy una persona familiera que ama a su sobrina de 4 años. La menor de tres hermanas, pero la única que aún vivo con mis padres. Me encantan las reuniones y casi siempre me encargo de organizar todo tipo de eventos, desde un cumpleaños hasta un viaje. Me considero muy organizada y demasiado puntual. Entre mis defectos destaco mis obsesiones y mis repentinos malhumores. Soy simpática para mis conocidos, confiable para mis amigos, presente para mi familia y extrovertida para los que no me conocen. Rápidamente entro en confianza y eso puede ser una virtud o un defecto, según desde donde se mire.
Mi sueño es irme a vivir a Mar del Plata; amo la playa y la tranquilidad que me da ver el mar aunque sea por unos minutos. Suelo ir seguido, tengo amigos y prácticamente toda una vida allí. Aún me falta tomar la decisión porque me resulta difícil alejarme de mis seres queridos.